-¿Alguien quiere un golden?
-Qué calor que hace acá adentro…
-¿Nadie quiere un golden?
-¿Un perro?
-¿Esos son los de pelo largo?
-Sí, los rubios.
-Ah, me encantan esos, me encantan…
-Color champagne, como el de la propaganda…
-Ay, sí, pero después de los que contó de los pelos…
-Sí, eso sí… pero igual…
-Son hermosos….
-¿Cómo se llama el tuyo?
-Mike.
-Mike.
-¿Va a tener cría?
-La novia. Él va a ser papá.
-Qué bueno…
-¿Sabés adónde estoy llevando el mío? ¿Viste ese lugar en Perón…?
-¿Del lado de acá?
-Sí, de acá. Uno bien grande. Tiene el cartel con un perro… es bien grande…
-Sí… sí… ¿Y ahí qué hacés?
-Es peluquería y guardería. Yo lo uso como peluquería nada más. Pero es bárbaro, lo tratan como si fuera un chico. Lo que sí es que lo tenés que llevar, no te lo pasan a buscar…
-Ah, ah…
-Sí…
-Al mío le tienen que poner el bozal para bañarlo.
-¿En serio?
-Sí.
-No, el mío es un amor, tranquilísimo…
-No, pero el mío también. Lo que pasa es que son extraños… y se pone nervioso…
-Pobrecito…
-Con los de la familia es un amor… No sabés cómo es con Nacho…
-Pobrecito…
-Nacho le hace de todo y él nada.
-Sí, si no es tranquilo vos no lo podés tener en casa…
-Y no, por los chicos.
-Ah, Lau, te quería preguntar… ¿empezaste con el jardín?
-¡Es verdad! Ibas a hacer algo con el jardín…
-Bueno, ayer… no, el martes, pedí un presupuesto. Y ahora me encapriché con un pino central…
-Ah, sí, el pino es hermoso… y te perfuma todo…
-Sí...
-Claro, por eso. Ahora tengo que ver qué me dicen. Llamé a una empresa, la que me dijo Dani.
-¿Y un ciprés?
-¿Pero no son muy tristes?
-¿Cuál es el ciprés?
-Lo que pasa es que quiero algo más luminoso. Mi casa es muy luminosa…
-Claro, un pino para eso…
-Hay que ver con qué me sale el diseñador.
-Exigile un pino. Es tu derecho.
-Va a quedar hermoso en tu jardín.
-Ay, está hermosa tu casa, Lau. Me encanta. Con ese estilo antiguo pero bien moderno. ¿Cuando le…?
-¿Alguien tiene hora?
-Once menos veinte. ¿Te tenés que ir?
-Sí, paso a buscar un saco de la sastrería.
-¿Cuál?
-No lo conocés. Era de mi mamá. Era un saquito que estaba impecable, pero me quedaba muy grande. Me lo achicó y le cambió un poco la cintura…
-Ah, qué bueno…
-Era una pena tirarlo…
-Claro, claro…
-Yo tendría que mandar un saco también.
-Mandalo. Te dijo que te lo va a dejar bárbaro.
-¿Y dónde es?
-Acá, tres cuadras. Después te paso la dire.
-Dale.
-Bueno, chicas, me voy…
-Sí, andá.
-¿Mañana venís?
-Eh… mañana… no sé…
-Ah, ahí viene Dani, justo…
-¡Hola!
-¡Hola!
-¡Hola! ¿Qué tal?
-Hola…
-¿Cómo están?
-Muy bien…
-¿Ya te vas?
-Sí, tengo que ir a buscar un saco.
-Bueno, nos vemos.
-Dale. Beso.
-Chau.
-Chau, chicas.
-Chau.
-Chau.
-Qué calor que hace acá adentro…
-¿Nadie quiere un golden?
-¿Un perro?
-¿Esos son los de pelo largo?
-Sí, los rubios.
-Ah, me encantan esos, me encantan…
-Color champagne, como el de la propaganda…
-Ay, sí, pero después de los que contó de los pelos…
-Sí, eso sí… pero igual…
-Son hermosos….
-¿Cómo se llama el tuyo?
-Mike.
-Mike.
-¿Va a tener cría?
-La novia. Él va a ser papá.
-Qué bueno…
-¿Sabés adónde estoy llevando el mío? ¿Viste ese lugar en Perón…?
-¿Del lado de acá?
-Sí, de acá. Uno bien grande. Tiene el cartel con un perro… es bien grande…
-Sí… sí… ¿Y ahí qué hacés?
-Es peluquería y guardería. Yo lo uso como peluquería nada más. Pero es bárbaro, lo tratan como si fuera un chico. Lo que sí es que lo tenés que llevar, no te lo pasan a buscar…
-Ah, ah…
-Sí…
-Al mío le tienen que poner el bozal para bañarlo.
-¿En serio?
-Sí.
-No, el mío es un amor, tranquilísimo…
-No, pero el mío también. Lo que pasa es que son extraños… y se pone nervioso…
-Pobrecito…
-Con los de la familia es un amor… No sabés cómo es con Nacho…
-Pobrecito…
-Nacho le hace de todo y él nada.
-Sí, si no es tranquilo vos no lo podés tener en casa…
-Y no, por los chicos.
-Ah, Lau, te quería preguntar… ¿empezaste con el jardín?
-¡Es verdad! Ibas a hacer algo con el jardín…
-Bueno, ayer… no, el martes, pedí un presupuesto. Y ahora me encapriché con un pino central…
-Ah, sí, el pino es hermoso… y te perfuma todo…
-Sí...
-Claro, por eso. Ahora tengo que ver qué me dicen. Llamé a una empresa, la que me dijo Dani.
-¿Y un ciprés?
-¿Pero no son muy tristes?
-¿Cuál es el ciprés?
-Lo que pasa es que quiero algo más luminoso. Mi casa es muy luminosa…
-Claro, un pino para eso…
-Hay que ver con qué me sale el diseñador.
-Exigile un pino. Es tu derecho.
-Va a quedar hermoso en tu jardín.
-Ay, está hermosa tu casa, Lau. Me encanta. Con ese estilo antiguo pero bien moderno. ¿Cuando le…?
-¿Alguien tiene hora?
-Once menos veinte. ¿Te tenés que ir?
-Sí, paso a buscar un saco de la sastrería.
-¿Cuál?
-No lo conocés. Era de mi mamá. Era un saquito que estaba impecable, pero me quedaba muy grande. Me lo achicó y le cambió un poco la cintura…
-Ah, qué bueno…
-Era una pena tirarlo…
-Claro, claro…
-Yo tendría que mandar un saco también.
-Mandalo. Te dijo que te lo va a dejar bárbaro.
-¿Y dónde es?
-Acá, tres cuadras. Después te paso la dire.
-Dale.
-Bueno, chicas, me voy…
-Sí, andá.
-¿Mañana venís?
-Eh… mañana… no sé…
-Ah, ahí viene Dani, justo…
-¡Hola!
-¡Hola!
-¡Hola! ¿Qué tal?
-Hola…
-¿Cómo están?
-Muy bien…
-¿Ya te vas?
-Sí, tengo que ir a buscar un saco.
-Bueno, nos vemos.
-Dale. Beso.
-Chau.
-Chau, chicas.
-Chau.
-Chau.