22.4.09

Sólo te puedo mencionar la humedad del adentro cuando afuera llueve, las ventanas cerradas, el olor a pizarrón y tiza, el patio como un cementerio, las hormigas entrando por las grietas del cemento, el sable de San Martín, los batracios y las monedas, las escaleras que todavía bajo en sueños, la tinta en los dedos, las primeras ganas de no ser, los armarios de metal gris, la camisa fuera del pantalón, los gritos, el sudor.