Para qué esto, para qué todo. Para qué esforzarme de nuevo, para qué volver a empujar esta piedra de Sísifo, para qué volver a rociar con mi sudor estas montañas indiferentes, para qué fingir que detrás hay algo, un propósito, un aliento, una caricia. La piedra no es sino una piedra, la montaña no es más que tierra, y también yo lo soy. Yo no tengo nada que ver conmigo, no me importo, no me conozco. Soy apenas lo que se puede llamar "esto"; esto y esto y esto, una forma cualquiera, un movimiento sin sentido, un gesto que muere desapercibido, esto, un pozo para arrojar mi propio pozo, una sensación de molestia lejana, como un montón de pájaros estúpidos en un horizonte.