Te recuerdo sentada en la cama, desnuda, las piernas bien abiertas, la mirada de animal salvaje, la boca de cogeme, cogeme bien. Recuerdo el colchón blanco, sin sábanas, las luces marchitas de hotel, los ruidos, las cortinas naranjas. Recuerdo que te cogía y arqueabas la espalda, como un gato, torcías la cabeza ofreciéndome el cuello, abrías más las piernas, apretabas los dedos de los pies, y acababas con un grito que quería ocupar todo el cuarto, toda la noche.
Te recuerdo. Te recuerdo como si fueras una película.
Te recuerdo. Te recuerdo como si fueras una película.