29.11.07

Y despierto y me levanto de la cama como si nada. Después el baño y la cocina y el café con leche y la ducha como si nada. Todo tan natural, tan aceitado. Pero después resulta que me paro frente a la puerta y a la segunda vuelta de llave se me aparece tu cara. Entonces sólo me queda sacudir la cabeza esperando que te vayas, y recién ahí entiendo que así va a ser todo el resto del día, un sacudir de cabeza el café, el cigarrillo, el vaso de agua, la radio, las llamadas por teléfono.