Y por momentos sos una cosa tan frágil, tan diminuta, caracolito, estrellita de mar, semillita de amapola, pero entonces reís y empezás a crecer, te expandís en todas direcciones como pétalos de flor, te volvés hermosamente inabarcable, océano, te volvés algo tan grande que vaya uno a saber cómo hacés para pasar por la puerta todos los días.