A veces se hace tan difícil, qué sé yo, acá sentado pero en otro lado, no sé dónde, pero seguro que acá no, para qué voy a estar acá, mejor imaginarme allá afuera, desparramarme por la calle, meterme en un pozo, encerrarme hace veinte años, algo así, cualquier cosa con tal de evitar esta silla y este escritorio y vos, quién hubiese dicho que algún día iba a terminar huyendo así de vos, como si fueras un lobo, quién lo hubiese dicho cuando eras tan oveja, ahora te asoman los colmillos por todas partes, ya ves, ahora la oveja soy yo, quién lo hubiese dicho entonces, es tan raro, entonces apenas te llamabas y te recogías el pelo y unas sandalias rojas, oveja, y ahora ya ni sé, ya ni te miro, todo por esa costumbre que tienen tus colmillos de clavárseme en los ojos incluso desde lejos, te sorprendería tu puntería.