6.7.07

Ya no me queda sino avanzar entre los cuartos vacíos, arrastrarme por sus puertas, pasar esforzadamente por sus ventanas para entrar a un nuevo cuarto, igual al anterior.
-Aquella puerta de allá- me dice un hombre como yo acodado en el marco de una ventana.
Abro esa puerta y veo un cuarto oscuro y cerrado. Entro con alivio, y cierro la puerta que se desvanece a mis espaldas.