Miro el bretel negro de tu corpiño, beso tu pelo, huelo tu cuello, tu piel con olor a durazno, a papaya, a fruta tropical dulce, y entonces siento que tu cuerpo tiembla tan liviano, tu cabeza ya no deja huella en la almohada, tu cara se aleja y tu olor se confunde; pero me concentro, me esfuerzo hasta recuperarte, tu recuerdo, tan frágil a esta hora de la mañana.