27.12.06

Los balcones nos invitan con sus ventanales abiertos de par en par y sus cortinas bostezando con el viento. Nos invitan a pasar, esperando que el calor de la tarde nos confunda, nos adormezca, nos canse tanto que decidamos dejarnos caer a la calle. Esa invitación es lo más parecido al amor que conocen los balcones.